
LA SERENA: ("El Pantano")
"El CUIDAD HERMOSA Y ABERRANTE
Ante los ojos de cualquier individuo, ya sea un oriundo, turista, o un foráneo empedernido, esta ciudad se viste de gala, presenta una definida arquitectura colonial, convive con un alto sentido del aseo y ornato, adorna sus oídos con bellas campanadas, y se muestra noble y cordial en cada calle, avenida o lugar en general.
Sin embargo, y como en muchos casos, la forma difiere de la esencia.Cada intención de ir o visitar algún determinado lugar, o simplemente vagar sin dirección, tiene “peligros mortales”, y “dantescos”.Esto en mayor medida está determinado por la vil escencia de las alienadas criaturas que circundan por ahí.¡Que flor tan venenosa!, ¡Cuantos han quedado sedados ante tamaña falsedad!. Pero ya es hora de tomar serias medidas en cuanto al futuro de esta poseída zona, que con el pasar de los años se ha transformado en una malvada señora de quinientos años, llena de perjuicios y arribismos.No podemos dejar de señalar la notable desorientación en todo orden de cosas, la cual obliga a los despiertos a vivir al margen o lejos de este pantano cubierto de rosas, llamada casi con desdén “la Serena”.
Ante los ojos de cualquier individuo, ya sea un oriundo, turista, o un foráneo empedernido, esta ciudad se viste de gala, presenta una definida arquitectura colonial, convive con un alto sentido del aseo y ornato, adorna sus oídos con bellas campanadas, y se muestra noble y cordial en cada calle, avenida o lugar en general.
Sin embargo, y como en muchos casos, la forma difiere de la esencia.Cada intención de ir o visitar algún determinado lugar, o simplemente vagar sin dirección, tiene “peligros mortales”, y “dantescos”.Esto en mayor medida está determinado por la vil escencia de las alienadas criaturas que circundan por ahí.¡Que flor tan venenosa!, ¡Cuantos han quedado sedados ante tamaña falsedad!. Pero ya es hora de tomar serias medidas en cuanto al futuro de esta poseída zona, que con el pasar de los años se ha transformado en una malvada señora de quinientos años, llena de perjuicios y arribismos.No podemos dejar de señalar la notable desorientación en todo orden de cosas, la cual obliga a los despiertos a vivir al margen o lejos de este pantano cubierto de rosas, llamada casi con desdén “la Serena”.
Pumagermano 2003
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